S. S. U. Córdoba : P. Juan Carlos Marto; Av. del Carmen s. / n. Villa Allende
S. S. U. Buenos Aires : P. Andrés Tello Cornejo
S. S. U. Avellaneda : P. Omar Vila
S. S. U. Mar del Plata : P. Marcelo G. Panebianco; Párroco de la Asunción de la Santísima Virgen, calle Santa Fe 2982, Mar del Plata
S. S. U. Concordia : P. Pedro W. Versele
S. S. U. Santa Fe : P. Ricardo Bautista Mazza; Ituzaingo 1727
S. S. U. Rosario : P. Horacio Gabriel Savoretti; Tierra del Fuego y Lugones
S. S. U. San Juan : P. Fernando Arancibia; Parroquia N. S. de los Desamparados, calle Santa María de Oro 116 Albardón
S. S. U. Mendoza : P. Evilasio Pascual; Perito Moreno 1361, Godoy Cruz, Mendoza; Parroquia N. S. de Castelmonte y Santa Lucía;
S. S. U. Salta : P. Víctor Vicente Cáseres; Vicaría N. S. de las Victorias
S. S. U. Paraná : P. José María López; Parroquia. San José Obrero
S. S. U. Quilmes : P. Roberto Zardini; Humberto Primo 765 Quilmes.-
S. S. U. Tucumán : P. Edgardo Martín Morales; Párroco del Sagrado Corazón de Jesús, Chacabuco 570, San Miguel de Tucumán
S. S. U. San Rafael : P. Silvio Ojeda
S. S. U. Catamarca : P. Reinaldo Del Valle Oviedo;
Párroco Santuario San Roque, La Chacarita, Catamarca
S. S. U. Lomas : P. Jorge Aníbal Beigbeder
S. S. U. La Plata : Monseñor Rodolfo José O’Neill;
Calle 30 N ° 301 La Plata
Datos actualizados al 04-05-11.-
Secretaría Federación S. S. U. de la R. A.
La Plata, 11 de marzo de 2010.
Queridos hermanos sacerdotes y laicos del SSU:
Estamos –poco más o menos- en la mitad de la Cuaresma, ¡ánimo!, a no quedarnos “en la banquina” viendo marchar la Iglesia rumbo a la Pascua con espíritu renovado y generoso, con intensificación en su oración, en su ayuno y en su limosna, y nosotros sólo mirando… ¡es tan fácil que nos suceda, …basta con “aflojar”!.
Pero, se me ocurre, en el caso nuestro, pensando en el SSU: ¿cómo usar esas tres “armas espirituales” tan recomendadas por la Iglesia: a) oración: procuremos un poquito más de oración juntos al iniciar la guardia (nadie pide cosas heróicas); intensifiquemos la reflexión sobre las lecturas bíblicas del día, ya que este tiempo litúrgico trae textos muy ricos para motivarnos en nuestra conversión interior. Oración, que podrá, además, intensificarse en el trayecto hacia el lugar a donde se nos llame para asistir a un enfermo; b) ayuno: es sinónimo de vencimiento, de dominio de nuestras pasiones, de nuestras ganas: ¡y qué mejor que la de reafirmar nuestra disponibilidad para el día de nuestra guardia… y hasta para suplir a alguien que no puede cumplir con la suya!; c) limosna: es dar de lo que se tiene a favor del que no tiene: y esto no es sólo mirando lo material: por supuesto que es más que meritorio y objeto de nuestra gratitud a quienes ponen su vehículo el día de su guardia, donando lo que se gaste para llevar al sacerdote; pero además, hay muchas otras cosas que tenemos y otros no tienen, y que podemos dar: compartamos nuestra fe con los acompañantes del enfermo, mientras el sacerdote lo atiende; compartamos nuestra fe con los mismos guardianes estimulándose uno al otro. Compartamos nuestros libros para formar una pequeña biblioteca en el lugar de la guardia para que los aprovechen otros que no los conozcan.
En fin, hermanos, les envío un fuerte y fraterno abrazo, agradeciéndoles a todos lo que vienen haciendo para que Cristo no deje de llegar a quien lo necesite de urgencia. Gracias, muchas gracias, por todo lo que se dan y por todo lo que entregan. Lo estupendo de nuestro servicio es que es totalmente oculto, casi nadie lo ve, pero recordemos que Cristo nos dice: “…y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará (Mateo 6,4).
Me adelanto a augurarles a todos una muy gozosa y fructuosa Pascua de Resurrección. Con fraterno afecto en el Señor.
P. Rodolfo
"SOLO DESDE LA FE PODEMOS ENTENDER CADA NOCHE DE GUARDIA"
Queridos hermanos todos, Sacerdotes y Laicos, del Servicio Sacerdotal de Urgencia:
La
circunstancia de comenzar hoy la Novena de Navidad me motiva a enviarles este
saludo.
Gracias
a Dios hemos vivido un año más sirviendo al Señor en el enfermo.
Habremos
tenido muchas o pocas salidas –individualmente hablando- pero “Dios que ve
en lo secreto”(Mt 6,4) supo de nuestra disponibilidad, supo que ahí estuvimos
listos para servirlo apenas llegue (Lc 12,37). Y nada escapa a su mirada.
Un
año más de servicio silencioso, tal vez poco valorado, y ciertamente poco
difundido; pero que posibilitó que, quien se preocupó ante el agravamiento o
un accidente de un familiar o de cualquier alma a su alcance, tuviera la
asistencia sacerdotal necesaria.
Hablando
del 150 aniversario de la muerte del Cura de Ars, lo que motivó que este año
fuese proclamado Año Sacerdotal, esa fecha se la calificó con el hermoso título
de “dies natalis”, día en que
nació para la eternidad. Aunque el grado de gracia y santidad de quienes fueron
asistidos por nuestros Servicios en este año no lleguen a tan alto grado, pero
por nuestra fe sabemos que, la gracia sacramental de la Absolución, de la Unción,
y hasta seguida del Viático, convirtió también para estos hermanos que
dejaron este mundo en un felicísimo “dies
natalis” gracias al ministerio sacerdotal y el servicio apostólico de los
laicos que lo facilitaron. ¡Bendito sea Dios!.
Queridos
hermanos todos, que tengan una serena, fructuosa y alentadora vivencia de la
Navidad, y que el año 2010 lo vivan con renovadas energías y mucho fruto en el
Señor.
Un
agradecido y fraterno abrazo a todos, con mi bendición.
La Plata, 15 de diciembre de 2009.
Mons. Rodolfo
J. O’Neill
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¡GRACIAS, SEÑOR!
Mons.
Rodolfo J. O´Neill (Vice Asesor Nacional SSU)
Luego del hermoso “Encuentro” Nacional, tan fraterno como cristiano, que acabamos de vivir en nuestra ciudad en este mes. Luego de haber compartido lo que cada uno hizo, en las distintas Diócesis en los que el SSU se halla en actividad, desde la Asamblea del 2008 hasta hoy; me brota la frase sintética y expresiva con las que titulé este escrito: ¡Gracias, Señor!.
Sí, porque fue su Providencia la que nos permitió desde el primer momento, sentir el profundo gozo al verlos llegar y, sobre todo, poder escuchar tan variados como ricos compartires. Unos, recargados de llamados, de experiencias, y cubiertas todas las guardias con los sacerdotes y laicos que idealmente se requiere; otros, viéndose precisados de cubrir más de una guardia en el mes por no contar aún con el número de sacerdotes y/o laicos requeribles –con gran mérito, ante el Señor–; y otros, aún en la etapa inicial del Servicio en su Diócesis… Pero felices de ver que en todos existe el vigor de la fe y del amor. Por todo eso ¡Gracias, Señor!.
Recuerdo en mi adolescencia, ya seminarista, nos recomendaban la lectura de un jugoso librito sobre la vocación sacerdotal, cuyo autor lo había titulado en latín: “Videte vocationem vestram!”; literalmente traducido: “¡Ved vuestra vocación!”, pero, en el contexto, significaba “¡valoren su vocación!”. Es quedándome sólo con esa frase que yo se la quiero aplicar a la misión de cada guardián, de cada semanero, de cada secretariado: ¡valoren su tarea!, ¡valoren lo que hacen!. Tiene un enorme valor ante Dios la tarea de llevar a Cristo, mediante el ministerio del sacerdote, cada vez que son llamados junto al lecho de un enfermo de urgencia por la noche.
Y valoren más aún lo que hacen, si lo realizan de un modo bien cristiano, es decir por amor, sin buscar retribución alguna, procurando hacerlo ocultamente, y sabiendo que Dios todo lo ve y conoce (Mt 6, 3–18).
Personalmente, al oír lo que se realiza en las Diócesis, hubo cosas que me resultaron novedosas y que consideré que sería positivo hacerlas aquí. Se me ocurre que a todos les habrá sucedido otro tanto. y éste es uno de los frutos que proporciona el Encuentro Nacional (recordemos que, a partir de ahora, ya no se llamará más Asamblea, sino Encuentro Nacional de los Servicios Sacerdotales de Urgencia).
Gracias, nuevamente, al Señor… Y gracias a todos por su presencia, su testimonio y su fraternal vivencia.
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El
que no vive para servir...
“ No he venido para ser servido, sino para servir y dar mi vida”, dijo Jesús.
“El que no vive para servir, no sirve para vivir”.
El Cristiano ha de ser servidor por excelencia !
En la familia, en la comunidad, en la sociedad, según su vocación y posibilidades. Siempre servir por amor, ya que escribe San Pablo: “Aunque repartiera todos mis bienes a los pobres, aunque entregara mi vida a las llamas, si no tengo amor, no me sirve de nada”.
El guardián es un servidor “calificado” de Jesús, en pos de los enfermos, para su bien espiritual y humano.
María, la guardiana de Jesús al pié de la Cruz, intercede por nosotros !
Padre
Roberto Zardini
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